martes, 10 de noviembre de 2009

ESMAD

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POLICIA NACIONAL ESCUADRONES MOVILES ANTIDISTURBIOS SI. VASQUEZ CIRO ASDRUBAL AREA: SERVICIO DE POLICIA LINEA: SERVICIO DE POLICIA

El 24 de Febrero de 1999, bajo Directiva Transitoria 0205, la Dirección General de la Policia Nacional, crea el Escuadrón Móvil Antidisturbios; estructurándolo con nueve oficiales, ocho sub-oficiales y doscientos patrulleros; realizando estos el primer curso antidisturbios en la Seccional Alfonso López Pumarejo de Facatativa con una intensidad de 360 horas.1 Posteriormente mediante resolución DIPON No. 01363 del 14 de abril de 1999 el Escuadrón Móvil Antidisturbios obtiene vida jurídica.[1] Este proceso es agilizado, al ver las evidentes necesidades sobre el control de masas desorbitadas y violentas que alteraban el orden público en diferentes zonas del país, generando caos y desmanes de considerable magnitud.
El objetivo principal de este ensayo es constructivo y pretende fortalecer los procedimientos en cuanto al control de multitudes, sugiriendo respetuosamente las falencias que en cierta forma suelen opacar el profesionalismo de los integrantes del grupo.
Esta de mas anotar la importancia en la frecuente capacitación del personal que compone el grupo en cuanto a psicología de masas, manejo y control de multitudes, perfil del policía, capacidades mentales y ante todo disposición física, situaciones enmarcadas en un carácter firme, pero humano , dispuesto a restablecer el orden pero justo.
Solo así el policial podría brindar más y mejores resultados, que evidencien la calidad sugerida por el Sistema de Gestión Integral, simultáneamente garantizando la perdurabilidad de un grupo menesteroso, en medio de una sociedad variable y conflictiva que en repetidas ocasiones ha intentado polemizar el buen nombre del grupo.

PALABRAS CLAVES: Antidisturbios, capacitación, calidad, perfil, humanismo.

ESCUADRONES MOVILES ANTIDISTURBIOS
La Policía Nacional en pro de la consecución de la misión encomendada en el artículo 218 de la Constitución Nacional, se ve en la necesidad de crear un grupo capacitado en el Manejo y Control de multitudes que garantice el mantenimiento del orden, o en su efecto lo restablezca.[2]
Con el paso del tiempo el grupo ha adquirido profesionalismo, experiencia y mejor dotación de protección, puesto que en un principipio se laboraba tan solo, con casco, escudo, bastón, canilleras y chaleco antibalas teniendo así que hacer frente a las multitudes enardecidas. Ya en el 2002, los policías contaban con un protector corporal y un overol tipo nomex (antiflama).
El punto más relevante en el presente ensayo es el énfasis que se hace en la capacitación del personal, pues como el maestro aprendió, simultáneamente enseñara. Personalmente pienso que el policial que integre a este grupo, debe estar perfilado desde las mismas escuelas de formación, direccionando sus conocimientos a las necesidades del mismo, generando mayor adaptabilidad y agrado por la labor ejercida. Exento de discriminaciones debería tenerse en cuenta también el perfil físico del alumno (altura), pues ha sido ostensible en muchas ocasiones que el grupo evita realizar un procedimiento, tan solo por disuasión o impacto psicológico, obteniendo mejores resultados.
Entre otros aspectos; el grupo debe coordinar una balanza equitativa entre el respeto por los Derechos Humanos y la aplicabilidad de la fuerza, para hacer cumplir las órdenes de las autoridades competentes, para asegurar una captura, evitar mayores peligros, para defenderse o defender a otros, siendo esto complicado en medio de una turba enfurecida que lo único que busca es satisfacer su ira para sentirse escuchados.
Este punto ha creado apáticos y adeptos al grupo, y de allí las polémicas y la atención periodística sobre los procedimientos que el grupo realiza, por ello entra en juego la importancia de la capacitación en psicología de masas, inclusive, un espejo que podemos ver de estos errores, son los policiales inmersos en investigaciones por lesiones personales. El punto del uso de la fuerza debe ser reiterado en el personal, instruyendo en que debe ser necesario, proporcional, temporal y legal siempre enmarcado en el respeto por los Derechos Humanos.[3]
Seria excelente que hubiese una capacitación especial, encaminada a los comandantes, donde por medio de casuística y situaciones empíricas se valorara el grado de análisis para tomar decisiones oportunas en situaciones adversas, y la capacidad estratégica que tenga este, para generar inventivas que garanticen mayor seguridad al personal a su cargo. Esto basados en el alto porcentaje de lesionados que se registran, por diversos factores en un procedimiento o por desconocimiento del comandante en el modus operandi del grupo.
Una consecuencia notable de esto es la disminución considerable del porcentaje de lesionados, y el incremento de la acreditación profesional del grupo a los ojos de una sociedad que no tolera errores.
Un paradigma que debería disolverse, sería el de la novena competencia genérica; la condición física; los que salen a servicio con falencias de salud, o los que las poseen y aun pertenecen al grupo que la requiere en su mayor expresión; siendo vulnerables ellos y a su vez vulnerando un procedimiento.
Los integrantes del ESMAD son personas que sienten, se ilusionan, sueñan y piensan en un mundo mejor que ocultan bajo la armadura que los cubre, y no por su labor guerreros insensibles de antaño que todo quieren destruir.
Al integrante del ESMAD, se le debe inculcar la reflexión sobre la situación de un país y su problemática, la tolerancia que deberá ser pan de cada día, la resolución de conflictos que será su medalla en los procedimientos y el conocimiento de la historia, por ejemplo ¿Por qué todos los años en octubre hay manifestaciones indígenas en el Norte del Cauca? Esta es una problemática que se origina hace más de dos siglos y muchos desconocemos esto.
Por otra parte, el grupo en sus intervenciones siempre debe utilizar elementos autorizados como el protector corporal, tanquetas lanza-agua y agentes químicos en buenas condiciones para un mejor desempeño.[4] Un policial que enfrente situaciones de agresión excesiva, donde le sean lanzados artefactos explosivos, sea objeto de bombas incendiarias, blanco de piedras, palos, tornillos, vallas y otros objetos cuya intensión sea vulnerar su integridad física y hasta acabar con su vida, es un policía que merece le sean otorgados elementos en buen estado, para salir a un servicio y dar lo mejor de sí, sin que se le prive de ellos o se le escatime en la entrega de los mismos.
En cierta forma esto es un aliciente reconfortante para el policial saber que su institución desea lo mejor para él y entonces no dudara en dar lo mejor de sí para un servicio.
El ESMAD es un grupo positivo, que desea la tranquilidad de los habitantes de Colombia, que también realiza actividades de acercamiento a la comunidad, que busca la oportunidad de compartir con la misma. Por ejemplo los 31 de octubre se realizan actividades con los niños, y constantemente se capacita y retroalimenta a su personal, en psicología de masas pensando en la convivencia de los ciudadanos.
Para finalizar este ensayo de los Escuadrones Móviles Antidisturbios no está de más nombrar que cumple diez años de trabajo por el mantenimiento del orden, (lema del grupo). Concluyo que los Escuadrones Móviles Antidisturbios son necesarios para mantener el orden y la convivencia en aquellas situaciones realmente difíciles que rebasan la capacidad de otras unidades, donde las situaciones se tornan insoportables y se salen de las manos. El grupo debe ser empleado como último recurso en un procedimiento policial, ya que a pesar de estar instruidos en Derechos Humanos[5], es un grupo de choque, de intervención y acción, y se supone que antes de tomar la determinación de ponerlo a proceder en lo que fueron entrenados, se deben agotar todos los recursos necesarios antes de su actuar. Por ello causa extrañeza ver al grupo en casuística policial donde realmente no urge la presencia del mismo. Jamás se debe subestimar un servicio, pero muchos de ellos por lógica son meramente preventivos y/o de acompañamiento, o sea no interventivos. Queda claro que la formación antidisturbios de un policial “por sugerencia a título personal debe ser desde la escuela, complementándose con el curso antidisturbios, los reentrenamientos, capacitaciones y actualizaciones en Derechos Humanos y sobretodo basados en la experiencia que el policial con su estadía en el grupo adquiera.[6]
Para terminar, el hombre ESMAD no es inherente a una sociedad que hace parte de su vida, ni indiferente a la problemática de la misma, por ello es preferible ser sabio y no inteligente. El inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás.








BIBLIOGRAFIA

DIPON. RESOLUCION No. 01363 del 14 de abril de 1999.
DECRETO 2535 DEL 171293 “Por el cual se expiden normas sobre armas, municiones y explosivos” titulo II, Capitulo I, Articulo 8. 1993. Bogotá.
DIRECCION GENERAL DE LA POLICIA NACIONAL. Directiva Transitoria 0205 del 24 de febrero de 1999. Bogotá.
INFANTE PINZON, F. Secretos del Tonfa. Editorial NOEL.2003. Bogotá
DIRECCION GENERAL DE LA POLICIA NACIONAL. Directiva Transitoria No. 193 del 10 de Diciembre de 2007, “Proceso capacitación Nacional a ESMAD en DD.HH, valores, Cultura de la Legalidad y Desarrollo Humano.
POLICIA NACIONAL, DIRECCION OPERATIVA. Modulo de estandarización para el manejo y control de multitudes. Editores IBAÑEZ. 2002. Bogotá.
CONSTITUCION POLITICA DE COLOMBIA, Artículo 218 “Misión de la Policía Nacional”.
[1] DIPON. RESOLUCION No. 01363 del 14 de abril de 1999.
[2] CONSTITUCIÓN POLITICA DE COLOMBIA. Articulo 218 “ Misión de la Policía Nacional”
[3] INFANTE PINZON, F. Secretos del Tonfa. Editorial NOEL.2003. Bogotá.
[4] DECRETO 2535 DEL 171293 “ Por el cual se expiden normas sobre armas, municiones y explosivos” titulo II, Capitulo I, Articulo 8. 1993. Bogotá.
[5] DIRECCION GENERAL DE LA POLICIA NACIONAL. Directiva Transitoria No. 193 del 10 de Diciembre de 2007, “Proceso capacitación Nacional a ESMAD en DD.HH, valores, Cultura de la Legalidad y Desarrollo Humano.

[6] POLICIA NACIONAL, DIRECCION OPERATIVA. Modulo de estandarización para el manejo y control de multitudes. Editores IBAÑEZ. 2002. Bogotá.

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